2Pedro 1.10 NTV[i]; 2 Tesalonicenses 1.11[ii]
Somos diferentes porque somos llamados. Llamados a salvación y llamados a servir. Ello implica que nuestro llamamiento da sentido y propósito a nuestra vida. Le da sentido porque le da razón de ser, esta es la que explica el por qué existimos. Nuestra razón de ser es Dios, existimos para que él sea glorificado en nosotros. Isaías 43.7; Romanos 14.7,8 Es decir, para que seamos instrumentos y colaboradores de su propósito eterno: la salvación de la humanidad. Nuestro llamamiento establece el propósito, es decir, la finalidad personal y comunitaria de los creyentes. Se trata de la tarea particular que se les llama a realizar con el fin de colaborar para hacer posible el propósito divino. De esta manera, nuestro llamamiento afecta de manera integral el todo de nuestra vida en cada una de sus esferas: personal, familiar, vocacional, laboral, etc.
Por lo que sé, ser mujer es una experiencia inigualable. Conlleva los más grandes privilegios del ser humano, y los más crueles menosprecios. La mujer es al mismo tiempo eje que convoca: a la vida, a los hombres, a la familia; y es también la extraña, a la que, cuando conviene, se le margina, se le ignora, se le usa.
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