Archive for the ‘Dones espirituales’ category

No quiero que ignoréis

20 enero, 2019

1No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales. 2Sabéis que cuando erais gentiles, se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos. 3Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo.

1 Corintios 12. 1-3

1547391627100Como sabemos, la tarea principal de la Iglesia: hacer discípulos. También nos hemos referido a que el ámbito del actuar divino es uno solo: lo creado. Todo es de Dios, todo es para Dios, todo se da en él y para él. O contra él, y fuera de él.

Al ocupamos del tema de los dones espirituales, nos ocupamos de los recursos de que disponemos para cumplir la Gran Comisión en todas y cada una de las áreas de nuestra vida. A estos recursos, la Biblia les llama dones espirituales. Acerca de estos, Pablo exhorta a los creyentes a que no permanezcan ignorantes. La ignorancia genera:

Vulnerabilidad

Engaño, y

[el] Obstaculizar el señorío de Cristo

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Dones espirituales, su qué, su cómo y su para qué

13 enero, 2019

1 Corintios 12.1-11

1547391627100Los dones espirituales, o carismas, son capacidades sobrenaturales dadas por Dios a la Iglesia para la edificación de la misma y para el cumplimiento de su tarea evangelizadora-discipuladora. Estas capacidades son dadas a la Iglesia en cada uno de sus miembros y siempre consideran el bien del Cuerpo de Cristo por sobre el bien y el bienestar individual de sus miembros. Así, aunque la persona obviamente se beneficia con el don recibido, está en la obligación de poner tanto el don, como el beneficio resultante del mismo, al servicio de los demás.

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Todas las cosas le pertenecen al Señor

21 enero, 2018

Todas las cosas de la tierra le pertenecen al Señor, y nosotros somos sus mayordomos. Creer que Dios es Señor y dueño de todo condiciona el día a día de quienes lo creen. Empiezan asumiendo que ellos mismos, su propia vida, no les pertenece. Como Pablo, están convencidos de que: Todos vivimos para el Señor y ninguno vive o muere para sí mismo. Si vivimos, para el Señor vivimos y si morimos, para el Señor morimos. Así que vivos o muertos pertenecemos al Señor. Y, conviene notar la razón que da para ello: Cristo murió y resucitó por esta razón: para ser Señor de vivos y muertos. Romanos 14.7-9 Lo que destaca la convicción paulina es que suma al hecho del Dios creador, el hecho de nuestra redención. Así que mientras los no salvos podrían renegar del señorío de Dios en sus vidas, nosotros los que hemos sido redimidos no podemos hacerlo. Hemos sido comprados a precio de sangre. 1 Pedro 1.17-19

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