Archive for the ‘Amor de Dios’ category

¿Corta la Vida y Muchos los Sufrimientos?

10 mayo, 2020

Síguenos en YouTube: https://youtu.be/nDS7Z9d4BUs

Job 14.1-2

1578235539666A Job le fue tan bien en la vida que su prosperidad aún se convirtió en motivo de conversación entre Dios y el diablo. Quienes conocían a Job lo envidiaban, quienes oían hablar de su riqueza deseaban ser como él. En fin, Job era la persona a la que había que poner de ejemplo cuando se hablaba de la buena vida. Job era especial porque era diferente a la mayoría de las personas. Era justo, sí, pero ello no era lo que lo hacía especial. Indudablemente también había otras personas temerosas de Dios, cuidadosas al extremo de honrar al Señor, aunque fueran menos ricas o muy pobres en comparación con Job. Lo que hacía especial a este hombre y a su familia era que vivían en una burbuja de prosperidad. Aunque seres humanos, Job y los suyos poco sabían de humanidad. Es decir, nada sabían de la fragilidad o flaqueza propia del ser humano.

(más…)

Tráeme otra jarra

26 abril, 2020

Síguenos en YouTube: https://youtu.be/O_jNfKJDglA

2 Reyes 4.1-7

1578235539666

Cuando leo la historia de esta viuda pobre, no me resulta difícil el intentar ponerle nombre a ella y a sus hijos. Es que la experiencia de esta familia resulta tan contemporánea, tan propia de nuestros días, que uno bien puede decir: ¡yo la conozco! Para empezar, se trata de una familia que, a la desgracia vivida, la muerte del esposo y padre tiene que agregarle otra más: el peligro de que los hijos sean hechos esclavos por la deuda dejada por el hombre. Alguien dirá que las familias modernas, contemporáneas, no enfrentan el riesgo de la esclavitud de los hijos. ¿De veras? Lo cierto es que la ausencia de los padres, especialmente de la figura masculina, condena a las familias a situaciones extremas, dolorosas y condicionantes terribles: pobreza, desajustes emocionales, delincuencia, etc. ¿Habrá peores formas de esclavitud?

(más…)

Dios nos demostró su amor

5 noviembre, 2017

Romanos 5.8 TLAD

Cuando celebramos la Cena del Señor y, anunciamos su muerte -hasta que él venga-, lo que hacemos es hacer evidente la razón de la misma, su motivo. Según nos enseña Pablo: Pero Dios nos demostró su gran amor al enviar a Jesucristo a morir por nosotros, a pesar de que nosotros todavía éramos pecadores. Romanos 5.8

En efecto, cada vez que en algún lugar del mundo los cristianos participamos del pan y del vino estamos dando testimonio del amor incomparable con que Dios nos ha amado. Anunciamos que la esencia de la cruz de Jesús es el amor que hace posible nuestra salvación. Con ello nos referimos no a un hecho pasado sino a un actuar divino constante dado que el mismo amor que nos redimió sigue obrando día a día en el perfeccionamiento de nuestra salvación. Filipenses 1.6 NVI

(más…)