Archive for the ‘Agentes de Cambio’ category

Los que trastornan al mundo entero

16 febrero, 2020

Hechos 17.1-8

Photo_20200202_094606De la expresión guerra espiritual, hay muchas interpretaciones y otras tantas consideraciones. En lo particular considero que la guerra espiritual no se da, ni exclusiva ni prioritariamente, en el aire, sino en el corazón de los creyentes y los no creyentes. Es dentro de nosotros que libramos las batallas contra los principados y autoridades espirituales subordinadas. Y creo, también, que una de las expresiones de tal guerra espiritual es la fuerte atracción que, como personas, y aún como sociedad, sentimos hacia el estatus quo, a mantener las cosas como están, a no hacer olas. El seudobeneficio del estatus quo es la tranquilidad, la comodidad, la ausencia de dificultades. Sin embargo, el factor psicológico de tal propuesta, como tantos otros engaños de Satanás, es que nos impide asumir que en la mayoría de los casos el mantenimiento del estado actual de las cosas sólo traerá una mayor descomposición de la vida personal, familiar y social.

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Ustedes son la sal del mundo

9 febrero, 2020

Mateo 5.13-16 DHHK

Photo_20200202_094606En nuestro pasaje encontramos un doble descripción de lo que el creyente es, de su identidad. Jesús asegura que el creyente es sal y luz, de este mundo. Cuando el Señor define la identidad del creyente, define, simultáneamente, el propósito, la razón de ser del mismo. Observemos que Jesús se refiere a lo que el creyente es y no a lo que este puede llegar a ser. Este es un punto importante pues el reto no es ser sino el enfrentar el riesgo de dejar de ser lo que Dios, por la regeneración que hemos recibido por medio de Cristo, ya ha hecho de nosotros.

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Vayan y hagan discípulos

2 febrero, 2020

Mateo 28.16-20

Photo_20200202_094606Cuando nos acercamos a la vida de Jesús descubrimos muy pronto que él no vivía para sí mismo. Sus prioridades no eran ni su felicidad personal, ni su familia, ni su prosperidad material, etc. En fin, esas cosas que son las que explican y dan sentido a la vida de muchos. Dos cosas eran las determinantes en Jesús: Su comunión su Padre y la realización de la tarea que le había sido encomendada. En tal sentido, Jesús no tenía vida propia. No vivía para sí, sino para el Padre. Y, no lo hacía porque no le quedara otra, él mismo aseguró: Nadie me quita la vida, sino que yo la doy por mi propia voluntadJuan 10.18

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