Lucas 15.11ss
Ser y hacer familia es equiparable a construir un proyecto único. Cada miembro puede ser descrito como una piedra viva, como un elemento dinámico que contribuye al todo del proyecto comunitario que es su familia. En este sentido se reconocen los espacios comunes, los intereses comunitarios y los deberes y derechos de cada miembro dentro del todo de la familia y para el interés de la misma. Las familias sanas se distinguen porque mantienen el interés común sin atentar contra la individualidad de sus miembros. Al mismo tiempo que fortalecen la individualidad de los suyos sin atentar contra el interés comunitario.
Cuando la familia se desploma poco se logra si todo lo que se hace es el recuento de lo que el otro hizo y dijo o lo que dejó de hacer o de decir. Sin embargo, sí resulta importante ocuparnos de aquello que, en nosotros, facilitó, empoderó o propició que desplome de nuestra familia. Resulta importante hacerlo porque mientras que el desplome de la familia nos separa de alguna forma y en algún grado del otro -de los otros-, lo que en nosotros facilitó, empoderó o propició tal desplome, sigue estando.
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