Te invitamos a rendir culto a nuestro Dios. Hoy a las cuatro en YouTube.
Personal, familiar y socialmente estamos enfrentando circunstancias que nos conmueven. Cosas que sacuden nuestro ánimo de manera violenta y brusca. Es tal el impacto de tales experiencias que nos vemos animados a pensar que nunca había habido tanto sufrimiento en el mundo. Pero, dado que son muchas las evidencias de que esto no es así quizá el impacto de lo que vivimos responda más a nuestra cosmovisión, nuestra manera de ver la vida, que a los hechos que estamos enfrentando.
Todos nosotros tenemos una lista de las cosas que nos resultan más importantes, más valiosas en la vida. A estas las tratamos con deferencia: las guardamos, las protegemos, las cuidamos. Sabemos que están en riesgo, de ahí la importancia que damos a su preservación y cuidado.
Los cristianos somos diferentes. Sí, diferentes de quienes no honran al Dios de Jesucristo. El elemento detonador de nuestra condición de diferentes es que los cristianos somos llamados, tenemos una vocación. Hemos recibido un llamado, somos inspirados, de parte de Dios para llevar una forma particular de vida, religados a Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. Es decir, hemos sido llamados a vivir permaneciendo fuertemente atados a Dios, en comunión plena con él.
Comentarios