Archivo para marzo 2021

Veían lo que querían ver

28 marzo, 2021

Lucas 19.28-44

Recordar el momento de la entrada de Jesús a Jerusalén, siempre es motivo de regocijo inicial para mí. Sin embargo, mientras avanzo en la lectura de los relatos siguientes entro en cierta crisis. ¿Cómo es que quienes gritaban ¡Dios nos ha mandado un Rey!, ¡Viva el Rey! Lucas 19.39, hayan sido los mismos que pocos días después gritaban ¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!¡Nuestro único rey es el César!Juan 19.6; 15





En nuestro relato, Lucas establece un contraste entre el ánimo desbordado de las multitudes y la actitud de Jesús: Al perfilarse Jerusalén en la distancia, lloró, dice el escritor sagrado. La razón del llanto de Jesús no era él mismo, como algunos podría suponer. Lloraba por Jerusalén, es decir, por aquellos, entre otros, que lo habían recibido extremadamente alegres.

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Oraciones estorbadas

21 marzo, 2021

1 Pedro 3.71 Timoteo 2.8

La Biblia descubre una clara interacción entre la espiritualidad y las relaciones familiares. Desde la perspectiva bíblica ambas son mutuamente condicionantes. Resulta interesante y muy importante el hecho de que la comunión con Dios resulta afectada por el cómo de las relaciones familiares y viceversa. La santidad en el ámbito familiar afecta el todo de nuestra comunión con Dios. Pero, no sólo eso, sino que nuestra santidad personal afecta la comunión de los nuestros con Dios y termina por afectar nuestra propia influencia y capacidad al enfrentar los problemas familiares.

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El Dios mío me oirá

14 marzo, 2021

Mas yo a Jehová miraré, esperaré al Dios de mi salvación; el Dios mío me oirá. Miqueas 7.7

San Pablo asegura que, aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día2 Corintios 4.16 Hemos aprendido a interpretar tal declaración en el sentido de la NTVAunque nuestro cuerpo está muriéndose, nuestro espíritu va renovándose cada día. Aunque cabe preguntarnos sobre la exactitud de dicha interpretación el hecho es que comprendemos bien la idea porque llega el momento en que la vida se convierte en una pérdida continua. Perdemos salud, perdemos fuerzas, perdemos recursos, perdemos personas. Es decir, nuestra vida va muriéndose.

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