Archivo para diciembre 2013

Contar Bien Nuestros Días

29 diciembre, 2013

 

Salmo 90; Efesios 5.15

El salmo 90, es mi lectura de fin de año. Recapitulación, reiteración de la presencia y cuidado divinos, replanteamiento de la vida por venir. Este año, a la luz de tantos y tan especiales eventos que hemos vivido, resulta de particular interés la petición: Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestra mente alcance sabiduría.

En principio, parecería una petición propia de un anciano: hay que aprender que con los días, las fuerzas se acaban y hay que vivir de acuerdo con las que nos quedan. Pero también parecería una petición propia de los adolescentes y jóvenes: aprovecha bien tus días definitorios, de ellos depende el resto de tu vida.

Pero hay algo más, las palabras de Moisés nos remiten a Pablo: Aprovechen este momento decisivo, porque los días son malos. Efesios 5.15ss Esta contundente declaración, hace evidente que contar bien nuestros días, consiste en aprovechar los momentos decisivos, en medio de un ambiente adverso.

(más…)

Sólo Desde la Fe

8 diciembre, 2013

Salmo 91

El Salmo 91 es un Salmo que sólo puede ser leído desde la fe. Contiene declaraciones que, sin el don de la fe, resultan difíciles de aceptar puesto que en muchos no se han cumplido, no se están cumpliendo y, con toda seguridad, nunca habrán de cumplirse. Cuestiones tales como caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará, resultan emocionantes, esperanzadoras, pero no siempre se hacen realidad en la vida de los creyentes. Por el contrario, no pocos entre nosotros ven pasar a su derecha y a su izquierda a muchos que parecen no tener aflicciones en la vida… y los miran desde la incómoda posición de quienes han caído, los miran desde el suelo. Que se trata de un Salmo difícil pueden dar testimonio aquellos creyentes que enfrentan la enfermedad –la propia y a de sus seres queridos-, o la muerte de aquellos a quienes han amado, conflictos familiares y/o económicos, etc. Sí, para quienes han pasado por los valles de sombra y de muerte, resulta difícil leer el Salmo 91, sin el don y la gracia de la fe. Ello, porque quien sin fe se acerca a Dios desde una perspectiva exclusivamente natural, humana, encontrará muchas dificultades, no solo en leer, sino en comprender y hacer suyo este hermoso salmo.

El salmista es un hombre de fe, y tiene fe porque ha conocido a Dios y ha habitado al abrigo del Altísimo y bajo la sombra del Omnipotente. Como la suya, nuestra experiencia vivida con Dios trasciende, va más allá, de las cuestiones que no comprendemos del Señor, de nosotros y de la vida misma. Es indudable que el salmista conoció el lado oscuro de Dios: su silencio, su inacción, su alejamiento. Sin embargo, también ha conoció el lado luminoso del Omnipotente: el cuidado, la atención y el amor evidente, palpable, del Señor. Son las bendiciones recibidas y no lo que no ha tenido ni recibido de Dios, lo que determina el cómo de la relación del salmista con su Señor.

(más…)