A unos y a otros les tengo una buena noticia: Dios es nuestro refugio de generación en generación. De mi padre aprendí que los hebreos decían esto así: Dios es nuestra tienda de campaña, de generación en generación. Es como si, en los caminos de la vida, lleváramos a Dios sobre nuestros hombros. Ahí a donde vamos, ahí está él. Por lo tanto, en cualquier lugar y circunstancia de la vida, estamos bajo su sombra, bajo su especial cuidado.
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