El Salmo 51 hace evidente que David era un hombre en conflicto. Vivía una realidad que era ajena a su ser. Lo que hacía no estaba en correspondencia con lo que David sabía que era. Él era un hombre temeroso de Dios que había pecado. Era un hombre sensible y deseoso de agradar al Señor; al mismo tiempo, el mismo que actuaba egoístamente, lastimaba a otros y terminaba ofendiendo a aquel a quien deseaba agradar.
Restaura en mi la alegría de tu salvación
Publicado 9 diciembre, 2018 por Pastor Adoniram GaxiolaCategorías: Arrepentimiento, Confesión, Confianza en Dios, Elecciones de Vida
Tags: Cambia tu manera de pensar, Los Salmos Cantos de Duelo y Esperanza
Tengo sed de Dios
Publicado 2 diciembre, 2018 por Pastor Adoniram GaxiolaCategorías: Agentes de Cambio, Fe y Confusión, Salmos
Tags: Coré, Salmos Cantos de Duelo y Esperanza, Sed de Dios
Salmos 42 NTV
Alguien ha dicho que en la Biblia encontramos conversaciones entre individuos, otros en los que Dios habla a las personas y otros más en los que son las personas las que le hablan a Dios. El libro de los Salmos pertenece a este tercer tipo de conversaciones. Los salmos son expresiones complejas de la complejidad del alma humana. Reflejan sentimientos negativos y espontáneos al momento en que el salmista los expresa. Otros, son resultado de una prolongada lucha interior en la que la confusión, el temor, la decepción y la desesperanza los dieron a luz y los han cultivado por mucho tiempo. También se trata de sentimientos profundos de gratitud y esperanza, de convicción y confianza. Surgen intempestivamente ante la manifestación graciosa del amor de Dios y otros son fruto de la reflexión de cómo tal amor les ha acompañado y sostenido a lo largo de la vida.
Para el bien de los que le aman
Publicado 25 noviembre, 2018 por Pastor Adoniram GaxiolaCategorías: Agentes de Cambio, El Cristiano y sus Circunstancias, Elecciones de Vida, Fe
Tags: Los Retos de la Vida y la Fe, Por el Camino de la Vida a la Luz de la Fe, Todas las Cosas Ayudan para el Bien
Salmos 73; Romanos 8.28ss
Uno de los privilegios de nosotros los pastores es que ustedes, con sus familias, son compañeros frecuentes de nuestros días y habitantes comunes de nuestros pensamientos. Pensamos en ustedes, nos preguntamos por su vida, oramos por los problemas que conocemos pidiendo fortaleza, sabiduría y dirección y, desde luego, consuelo para cada una de nuestras ovejas.
Sin embargo, debo confesar, a veces la fe, mi conocimiento de la Palabra, mi experiencia pastoral, no parecen suficientes en el ánimo de servirles y apoyarles en su caminar diario. Quizá esto no sea sino el reflejo de mi propia confusión, sorpresa y tristeza ante las situaciones, ¿cada vez más extraordinarias?, a las que la vida nos enfrenta.
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