Tenemos Razón para Celebrar la Navidad

Lucas 2.14

Basta con abrir los periódicos de este día para confirmar que son bien pocas las razones que tenemos para celebrar en esta temporada navideña. Como si ello fuera poco, cada día aumenta el número de quienes hacen una celebracion culposa de la Navidad. La celebran porque hay que celebrarla, más allá de los desánimos personales, los desencuentros familiares y de los conflictos sociales, económicos y de violencia que se viven.

Quizá una de las razones que explican el desencanto navideño tenga que ver con la perversión de la celebración navideña. Es decir, con el corromper la razón que da sentido a tales fiestas. Contra lo que hemos aprendido, la Navidad no es la época del amor, ni la fiesta para que la familia este junta-unida, mucho menos es la época para dar y recibir regalos.

Navidad es la fiesta que hacemos para celebrar que Dios se hizo hombre en Jesús y todo lo que ello implica y significa. Tal como lo cantaron los ángeles, la razón fundamental para el gozo de la natividad de Jesús es que esta trae la paz divina, la reconciliación de Dios con los hombres y es, por lo tanto, la expresión excelsa de la buena voluntad de Dios para nosotros.

Así, la Navidad antes que ser un asunto entre las personas, es un asunto personal entre Dios y nosotros. En Jesús, Dios ha venido a nuestro encuentro, a decirnos que nos ama y que está comprometido en nuestra regeneración integral.

Dios nos ama. Por lo tanto, Dios quiere estar en comunión con nosotros. No sólo quiere estar en acuerdo con cada uno de nosotros, sino que quiere liberarnos del poder del pecado y restaurar en nosotros lo que el pecado nos ha quitado.

El amor que celebramos en la Navidad, esa buena voluntad para con los hombres es, sobre todo, un amor incondicional. Dios nos ama… incondicionalmente. Es decir, sin limitaciones ni condiciones. Su amor no es fruto de lo que somos ni de lo que hacemos. Es, simplemente, la expresión de su buena voluntad, de su inclinación favorable a nosotros.

San Pablo nos recuerda que Dios nos amó cuando todavía éramos pecadores. Jesús nos enseña que Dios ha querido estar junto a nosotros. Y que es tal su interés y disposición al respecto, que no ha querido esperar a que nosotros nos acerquemos a él, sino que ha preferido hacerse hombre para estar cerca nuestro.

Esta cercanía es tal que no sólo se refiere a una cuestión de espacio, de acercarse físicamente a nosotros. Se ha acercado, haciéndose hombre, para poder comprender lo que implica nuestra humanidad, con sus fortalezas y debilidades, sus límites y sus posibilidades. Al acercarse en Jesús, Dios pone menor distancia entre sí mismo y nosotros. Por lo tanto, puede comprender, puede ser paciente y puede estar dispuesto a acompañarnos en el ejercicio cotidiano de nuestra humanidad.

Así que lo que los ángeles celebran en la natividad de Jesús es que Dios ama a los hombres, se acerca a ellos y, por lo tanto, puede salvarlos y reconciliarlos consigo mismo. Nosotros, en CASA DE PAN, hacemos de esto, la razón para celebrar la Navidad. Por eso podemos decir que tenemos razón para celebrar la Navidad.

En Jesús, Dios ha descendido a nuestro encuentro. Él recorrió el camino que ni las mujeres, ni los hombres, podríamos recorrer por nosotros mismos. Así, Jesús se convierte, él mismo, en el camino al Padre. Jesús nos conduce a Dios, nos acerca a Dios y nos hace beneficiarios del amor divino. Aquél que nació en Belén, que murió, resucitó y fue arrebatado al cielo, sigue estando con nosotros. Es nuestro Consolador, nuestro abogado y nuestro consejero. Su Espíritu en nosotros da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.

Navidad es una buena oportunidad para que nos detengamos y nos preguntemos acerca del cómo de nuestra relación con Dios. De lo que hay y de lo que no hay en nuestra vida. De lo que somos y de lo que podemos ser. Sobre todo, es una buena oportunidad para que nos preguntemos qué vamos a hacer ante el hecho incuestionable de que Dios nos ama y quiere estar en comunión personal con nosotros.

El relato bíblico nos indica que los pastores que escucharon el cántico de los ángeles decidieron comprobar por sí mismos la veracidad de las buenas nuevas. Fueron a encontrarse personalmente con Jesús. Lo hallaron y sus vidas cambiaron para siempre. Les invito para que hagamos lo mismo, en ocasión de la Navidad, busquemos por nosotros mismos a Jesús. Que no nos sea suficiente lo que otros dicen respecto de él. Vayamos a su encuentro y compromemos que sí, tenemos razón para celebrar la Navidad. Tenemos razón para alegrarnos porque el amor de Dios habrá de transformar para bien nuestra vida toda.

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One Comment en “Tenemos Razón para Celebrar la Navidad”


  1. Que hermosa reflexion, gracias Pastor Adoniram por cada una de las que me envia, son de mucha bendicion para mi. Reciba usted y su familia todo mi amor y primero Dios nos vemos en cuanto regrese. NO PUEDO PONER ACENTOS PORQUE NO SE LOS ENCUENTRO A ESTA MAQUINA,


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