Jesús los convence, pero la Iglesia no*

Juan 13.15; Hebreos 10.23-25

Dan Kimball ha escrito un libro con el título Jesús los convence, pero la iglesia no. Kimball verbaliza la que para muchos resulta una experiencia difícil, conflictiva y aun enajenante: La asistencia a iglesias que cada vez menos, resultan relevantes para la vida diaria de las personas. Diversos estudios muestran que el número de asistentes a las reuniones congregacionales está disminuyendo significativamente, especialmente entre los hombres y los jóvenes. Dichos estudios también muestran que un alto porcentaje de quienes todavía asisten a la iglesia se han convertido en consumidores pasivos de los bienes religiosos. Buscan diversos beneficios pero están lejos de comprometerse vitalmente con la vida congregacional. Como buenos consumidores y ante la variedad de ofertas religiosas a su alcance, cuando su congregación no recompensa sus expectativas, simplemente la cambian por otra. Muchos están más dispuestos a dar su dinero que su tiempo. Así, la pertenencia a una congregación suele convertirse en un problema complejo, costoso y no siempre satisfactorio.

¿Por qué habrían de comprometerse las personas con su congregación? ¿Qué razones podría tener un cristiano para hacer de su iglesia una de sus prioridades vitales? Desde luego, el Nuevo Testamento nos da muchas razones para ello. La primera tiene que ver con una cuestión ontológica, del ser mismo de la Iglesia: Esta es el cuerpo de Cristo quien al través de la misma actúa entre los hombres. Donde Cristo, la Iglesia; donde la Iglesia, Cristo. Además, la Iglesia es el espacio primario de servicio de los discípulos; en la misma crecen, maduran y se capacitan en el ejercicio de los dones espirituales, para así estar en condiciones de servir con el evangelio a los no creyentes e incorporarlos a la Iglesia. También, al contribuir de manera comprometida con sus recursos intelectuales, sociales, económicos, etc., los miembros de la Iglesia sirven como vasos comunicantes de la gracia divina, propiciando así la capacidad y la disposición de la comunidad de creyentes para realizar las tareas que se le han encomendado: la evangelización, el trabajo pastoral, la asistencia a los necesitados, el testimonio profético ante la injusticia social, etc. Una última razón a mencionar aquí es que la hermandad, otro nombre para congregación, facilita el fortalecimiento mutuo, es decir, para que los cristianos se animen (acicateen), mutuamente en la lucha espiritual a que son llamados.

Sin embargo, hay una razón fundamental para el compromiso congregacional. En Juan 13.35, nuestro Señor Jesús previene: Si se aman los unos a los otros, todo el mundo se dará cuenta de que son discípulos míos. El contexto del dicho de Jesús es de por sí relevante y revelador, Jesús está a punto de ser entregado a sus asesinos y, por lo tanto, la comunidad de sus discípulos surge como una comunidad distinta y alternativa a las multitudes que se ocuparán de destruir a Jesús y su obra. Como nunca antes en la vida y el ministerio de Jesús se hace evidente el contraste entre la luz y las tinieblas, entre el reino de este mundo y el Reino de Dios.  De ahí que Jesús encomiende a los suyos que desarrollen y fortalezcan un modelo de vida y de relaciones que, como hemos dicho, los distinga de, y sirva como a quienes viven sin Dios y sin esperanza.

La comunidad cristiana en general y cada congregación cristiana en particular tienen una doble tarea: Anunciar la realidad de Cristo, tanto de palabra como por obra; y, atraer a Cristo a quienes viven en tinieblas y bajo el poder del pecado. El Apóstol Pablo exhorta a los filipenses (2.15,16): Para que nadie encuentre en ustedes culpa ni falta alguna, y sean hijos de Dios sin mancha en medio de esta gente mala y perversa. Entre ellos brillan ustedes como estrellas en el mundo, manteniendo firme el mensaje de vida. Según el Apóstol, los cristianos brillamos como estrellas en el mundo; con tan poética frase, Pablo actualiza el dicho de Jesús, quien nos asegura (Mateo 5.13,14): Ustedes son la sal del mundoustedes son la luz del mundo. Resumiendo así a la doble función de la Iglesia: Su ser diferente y su encarnación en medio de los sin luz, para traerlos a Cristo.

Schökel y Mateos, en las notas de su traducción de la Biblia, salen al paso de quienes presumen que dado que la experiencia salvífica es una cuestión intimista e individual, el Reino de Dios no tiene por qué afectar el todo de nuestra vida, ni el de la comunidad en la que estamos insertos. Tales autores aseguran: El Reino de Dios no es pura interioridad, sino un hecho social con exigencias muy definidas; no se trata de proponer una ideología, sino de realizar un modo nuevo de vida… Jesús quiere realizarlo en un grupo que refleje las características del Reino de Dios, para que sea sal de la tierra y luz del mundo, por presentar de hecho la meta que él propone. Así, “entrar en el Reino de Dios” y hacerse discípulo de Jesús llegan a ser equivalentes.

Retomemos el núcleo de tal declaración: Un hecho social con exigencias muy definidas… [se trata] de realizar un nuevo modo de vida. Como creyentes somos llamados a ser agentes de cambio en un ambiente distinto y hostil a Cristo; y, para lograrlo debemos constituirnos en una comunidad alternativa cuya característica principal es el amor. El amor como mandamiento, como compromiso y no como mera sensación o sentimiento; mucho menos que como mera amistad. Juan 13.34,35

El amor de los creyentes es fruto de su unidad con Cristo y del cultivo de la unidad entre la comunidad cristiana. De ahí que el amarse de los discípulos no es otra cosa sino el que estos, procuren mantener la unidad que proviene del Espíritu Santo, por medio de la paz que une a todos. Efesios 4.3 Desde luego, esto sólo es posible en la medida que los discípulos, (1) permanecen juntos (congregados); (2) en unidad de propósito; y, (3) procurando mutuamente el bien de cada uno. Hebreos 10.23-25 Es decir, los creyentes son llamados a desarrollar entidades sociales que contrasten con aquellas agrupaciones u organizaciones sociales carentes de Cristo; procurando convertirse en modelos alternativos y atractivos para estas últimas.

La actividad de la iglesia no puede limitarse exclusivamente a las reuniones de la misma. Los creyentes agrupados en cada congregación son llamados a desarrollar redes relacionales incluyentes de todos y cada uno de los espacios vitales de unos y otros. Pero, desde luego, resultan fundamentales para el desarrollo de tales redes relacionales, las reuniones cultuales, sociales y de crecimiento de la congregación. Mientras menos se reúna la iglesia, más débiles los cimientos del modelo alternativo. De hecho, los cristianos que tiene como costumbre el no congregarse, pueden, y en muchos casos sucede, terminar siendo asimilados por los modelos de vida ajenos a Cristo.

Es un hecho que a menor compromiso, menor fruto y, por lo tanto, mayor insatisfacción. Así que podemos sintetizar nuestra respuesta a las preguntas planteadas diciendo que hemos de comprometernos con la congregación a la que pertenecemos porque sólo así podremos ser el tipo de personas y de comunidad que puedan brillar como estrellas en medio de una generación perversa; al mismo tiempo que resultaremos un testimonio viviente de la realidad de Cristo y, por lo tanto, su palabra se volverá relevante y atractiva para quienes ahora viven vacíos de él.

En la medida que crezcamos en el propósito de ser cada vez más miembros los unos de los otros (Romanos 12.5); y en la medida que nos esforcemos para permanecer unidos, sostenidos y ajustados por todos los ligamentos, realizando la actividad propia de cada miembro, (Efesios 4.16), habremos de comprobar el valor y la importancia del compromiso con nuestra congregación y podremos alegrarnos al comprobar que honramos a Dios con nuestro fruto abundante y permanente. Juan 15.16

* Esta frase corresponde al libro del mismo nombre, escrito por Dan Kimball, Editorial VIDA

Explore posts in the same categories: Agentes de Cambio, Fe, Fruto del Creyente, Iglesia

Etiquetas: , ,

You can comment below, or link to this permanent URL from your own site.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: