El Bautismo del Espíritu Santo

 

Además de la promesa del Espíritu Santo, Jesús habló del bautismo del Espíritu Santo. Este no tiene que ver con la regeneración del creyente, es decir con su salvación; se trata más bien de un revestimiento de poder. Cuando la persona recibe el bautismo del Espíritu Santo, recibe lo que se ha dado en considerar como la llenura del Espíritu Santo. Al estar lleno del Espíritu Santo, por medio del bautismo, el creyente recibe valor personal y cuenta con el poder del Espíritu para hacer cosas extraordinarias en el nombre de Jesucristo.Jesús dijo a sus discípulos: Pero recibiréis poder, cuando hay venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Hch 1.8

De manera implícita Jesús se refiere a la necesidad de un poder superior a las fuerzas propias del creyente: su convicción, su fe, su sinceridad e interés, en la tarea de la evangelización. Esta siempre implica una lucha espiritual en la que el dominio de Satanás sobre las personas a quienes compartimos el Evangelio, es puesto en riesgo. Satanás lucha y lo hace con todo su poder, para retener a las personas. Por eso las confunde, exacerba sus debilidades, su incredulidad, sus amarguras, resentimientos, sus temores y sus odios. No es extraño, entonces, que resulte tan difícil el proceso de conversión, tanto para quien es portador de Cristo, como para quien está siendo llamado de las tinieblas a la luz. 1 Pe 2.9

Además de las armas que el enemigo usa para retener a quien está siendo evangelizado, este tiene en contra el peso de la obra satánica que se ha realizado a lo largo de su vida, desde su nacimiento. Al respecto Jesús enseña sobre el conflicto inherente al quehacer divino contra la obra satánica: El ladrón viene solamente para robar, matar y destruir; pero yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Jn 10.10 Toda persona que se acerca a Cristo, o a quien estamos tratando de llevar a Cristo, ha sido robada, sufrido muerte espiritual y tiene muchas áreas de su vida destruidas por el enemigo. La vida abundante de Cristo, sólo puede ser recibida de manera sobrenatural. De ahí que el anuncio del Evangelio va acompañado de señales y milagros: Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. Mc 16.17-18

Cómo se Recibe el Bautismo del Espíritu Santo

Ahora bien, la promesa del bautismo del Espíritu Santo ha sido dada a todos los creyentes, a sus hijos para los que están lejos; «para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.» Hch 2.39. Sin embargo, se requiere del interés y la participación del creyente para recibir dicho bautismo. De acuerdo con la Biblia de Estudio Pentecostal, las condiciones que el creyente debe cubrir para ser bautizado con el Espíritu Santo son las siguientes:

  • 1. Aceptar por la fe a Jesucristo como Señor y Salvador y apartarse del pecado y de las cosas de la carne. Hch 2.38-40; 8.12-17. Esto implica la sumisión de la voluntad a Dios Hch 5.32; y apartarse de lo que ofende a Dios.
  • 2. Se tiene que desear la plenitud del Espíritu Santo. El creyente debe anhelar profundamente el ser lleno del Espíritu Santo, Jn 7.37-39; Is 44.3.
  • 3. Se debe orar hasta recibir el bautismo del Espíritu Santo. La promesa es que quien pide recibe, Lc 11.13; Hch 1.14; 2.1-4; 4.31; 8.15,17.
  • 4. Se necesita tener fe y esperar que Dios cumpla su promesa, Mc 11.24; Hch 1.4-5.
  • 5. De la enseñanza bíblica deducimos que las lenguas son la señal del bautismo del Espíritu Santo, Hch 2.3; 10.45;-46; 19.6. Dada la importancia de esta doctrina, nos ocuparemos de ella con mayor detenimiento en otra ocasión. Sin embargo, es necesario que desde ya empecemos a leer y estudiar los pasajes bíblicos relativos.
  • 6. El bautismo del Espíritu Santo se mantiene en el creyente, mediante:
  • (a) La práctica constante de la oración, Hch 4.31;
  • (b) el testimonio fiel, Hch 4.31-33; la adoración en el Espíritu, Ef 5.18-19; y por la vida santificada (consagrada) a Dios, Ef 5.18.

En Conclusión

Muy pronto, quien se propone servir a Dios descubre que no puede hacerlo en sus propias fuerzas. Que necesita de algo más, este algo más es, precisamente, el bautismo del Espíritu Santo, el poder de Dios que permanece fortaleciendo y apoderando al creyente. Dios ha prometido dar de su Espíritu Santo a quienes se lo pidan, busquemos, pues, la llenura del Espíritu Santo en nuestras vidas. Así podremos ser testigos efectivos de Cristo en un mundo que necesita de su amor, su poder y, sobre todo, de su justicia.

 

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4 comentarios en “El Bautismo del Espíritu Santo”

  1. adriana montoya hinojos Says:

    Me llama la atencion la frase “recibe el valor personal y cuenta con el poder del Espiritu para hacer cosas extraordinarias en el nombre de Jesucristo” ¿a que te refieres con hacer cosas extraordinarias?
    Poruqe yo pienso que esta llenura del Espíritu, comienza con hacer cosas “en” nosotros mismos, nos purifica, nos re-diseña, primero, para luego dar paso a servir de alguna forma en el cuerpo de Cristo y luego para otra cosa y asi sucesivamente, ¿estoy en lo correcto?

    gracias

    • Adoniram Says:

      La primera cosa extraordinaria consiste en la comunicación eficaz del evangelio, tanto al llevar a otros a Cristo, como en poder ser, efectivamente, luz (guía), y sal (prevención), en nuestro aquí y ahora.

      De acuerdo con Marcos, también tiene que ver con el poder para realizar las señales y milagros que siguen a la proclamación evangélica.

      Finalmente, tiene que ver con la capacidad para vivir la vida de manera alternativa, es decir, siendo promotores de la paz y la justicia como normas de relación, desde la intimidad de la familia hasta los más extensos campos de la sociedad.

  2. freddy v. Says:

    muy bonito he interesante.. bendiciones

  3. telson Says:

    En las siguientes páginas estudiares enseñanzas del bautismo del Espíritu Santo, a los que se refieren, entre otros, los siguientes textos bíblicos. En la Biblia también se lo llama de otras maneras, como: Ser llenos del Espíritu Santo, el don del Espíritu Santo, la promesa del Padre, poder de lo alto, y así por el estilo. Pero nosotros lo llamaremos el bautismo del Espíritu Santo en este estudio:

    – (Mt 3:11) Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.

    – (Hch 1:4-5) Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, más vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.

    – (Hch 11:15-17) Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio. Entonces me acordé por lo dicho por el Señor, cuando dijo: Juan ciertamente bautizó con agua, más vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo. Si Dios, pues, les concedió el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?

    La Biblia no habla mucho sobre esto, pero era muy importante en la vida de los discípulos: Sin eso, sus ministerios habrían sido muy limitados. Ellos necesitaron esa experiencia para llevar adelante la tarea que Dios había planeado para ellos. Jesús dijo que no debían irse de Jerusalén antes de tener esta experiencia (ver arriba: Hch 1:4-5).
    Niilo Yli-Vainio, un famoso predicador en las décadas del 70 y del 80 también se refiere a esto. Escribió sobre el significado de ello en su propia vida:

    “Aún si se me ofrecieran todos los tesoros del mundo, y yo podría seguir siendo un creyente, pero a cambio tendría que dejar el bautismo del Espíritu Santo, ni siquiera lo pensaría. No hay nada en este mundo que podría reemplazar este regalo. Agradezco, honro y alabo a Dios por haber enviado su Espíritu Santo y por el hecho de que por su gracia yo también he recibido mi parte de Él. Tú también puedes recibir esta bendición – como un regalo.”

    http://www.jariiivanainen.net/elbautismodelespiritusanto.html


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