El salmista, ansioso de la presencia y comunión divinas, no quiere que haya nada que lo separe de su Señor, ni palabra ni pensamientos. Su oración es que estos sean aceptables, gratos. No le basta con que sus palabras –lo evidente-, sean aceptables; necesita que sus pensamientos también lo sean. Es el deseo de un hombre sensible, es el deseo de un hombre en comunión con Dios, para quien conservarse así resulta lo más importante de su vida. Que sea este nuestro propósito, que sea esta nuestra búsqueda; que Su comunión sea la razón de ser de nuestra vida.
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Perdona, Señor, mis Faltas Ocultas
15 enero, 2012Navidad, Tiempo y Razón para la Esperanza
24 diciembre, 2011Sin Jesús el caos de nuestra vida, y el de la sociedad toda, irá en aumento hasta acabar con nosotros. Pero, Jesús, nos trae vida abundante. Nos incorpora a un orden nuevo en el que podemos ser quienes hemos sido creados y lograr lo que trasciende. Jesús es la evidencia de la buena voluntad de Dios y, por lo tanto, la razón de nuestra esperanza.
Esperar sin Esperanza
18 abril, 2011Hace algunos años, un buen amigo escribió un poema que en su parte medular decía: “Difícil es esperar, pero más difícil es esperar sin esperanza”. La esperanza es, según el diccionario: “[El] estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos”. Así, que de acuerdo con Raúl, resulta muy difícil esperar cuando hemos dejado de creer que es posible aquello que deseamos.
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