Sólo se administra con interés, buena disposición y aun sacrificialmente aquello que se asume propio y parte de uno mismo. El principio bíblico para la relación matrimonial es que dos se convierten en una sola carne, en una sola persona. Efesios 5.31. Frecuentemente, el principal obstáculo que impide el que queramos ser uno con el otro es, precisamente, el otro. Sus actitudes, sus formas, sus conductas, su ser canijo, etc., estorban y aun parecen impedir, de plano, el que nos asumamos uno con él o ella.
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