Dios, a quien su decisión de respetar al extremo nuestra libertad como seres humanos, le ata frecuentemente las manos frente al cómo y a los riesgos de nuestra vida, nos ama. Cuando él no puede detener aquello que el quehacer humano ha desatado, permanece a nuestro lado amándonos. Sufre con nosotros, se duele con nosotros y aún llora con y por nosotros. Pero, hace más que ello. También nos sostiene, nos consuela, nos restaura y nos rodea de hombres y mujeres que son el testimonio fehaciente de que él no se ha apartado de nuestro lado.
Archive for the ‘Fe’ category
Dios Dispone todas las Cosas para el Bien de los que le Aman
29 enero, 2012Si Quieres
4 agosto, 2011Los leprosos eran gente maldita en el pueblo de Israel. Más que una enfermedad física, era considerada una enfermedad ritual. Por lo tanto, el leproso estaba excluido de la sociedad y no podía participar de las actividades religiosas. Era un paria, excluido de la comunidad y siempre sujeto a la sospecha de ser un gran pecador a quien Dios castigaba de tan horrible manera.
Podemos comprender el carácter de aquel hombre. Desechado y temido, objeto de la burla y el menosprecio de los demás. ¿Cuántas veces se habrá acercado a alguien pidiendo ayuda, siendo rechazado? ¿Cuántas veces habrá esperado que, quien podía hacerlo, lo ayudara en alguna forma y vio cómo se le negaba la ayuda?
Y no lo Deja dar Fruto
26 julio, 2011Quien obedece lo hace no porque dejó de sentir, de desear, de sufrir, sino porque se ha comprometido a actuar en sujeción a su Señor y dueño: Jesucristo.
Tal el caso de Pedro, quien renuncia a su lógica, a su experiencia y a su sentir… para obedecer. Cuando Cristo le ordena que eche de nuevo las redes al mar, después de una larga noche de trabajo infructuoso, bien podría haber argumentado: “¿qué caso tiene?”, “ya tratamos mucho”, “estoy cansado”, “después”, etc. Sin embargo, “Simón le contestó: —Maestro, hemos estado trabajando toda la noche sin pescar nada; pero, ya que tú lo mandas, voy a echar las redes.” Lucas 5.5 Es decir, Pedro no estuvo dispuesto a permitir que las circunstancias lo ahogaran; así pudo llevar el fruto de la fe y encontrarse con la provisión divina traducida en el que “recogieron tanto pescado que las redes se rompían”.
Comentarios